“Por el alto riesgo de deterioro en 2009 la patrimonial obra fue traslada del sitio en donde a la intemperie estuvo por tantos años, el mismo en el que por acciones naturales y antrópicas tomó la forma que hoy tiene”.
“Desde 1984 se celebra cada 18 de abril el Día Internacional de los Monumentos y Sitios, una efeméride impulsada por el Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (ICOMOS), junto con a la aprobación de la UNESCO.
El Día Internacional de los Monumentos y Sitios, busca sensibilizar y dar a conocer a todas las personas la riqueza que posee la humanidad en cuanto a patrimonios históricos y fomentar la conservación y protección de los mismos” (https://www.diainternacionalde.com/ficha/dia-internacional-de-los-monumentos-y-sitios).
El tema para 2024 es: “Patrimonio resiliente ante desastres y conflictos: preparación, respuesta y recuperación”.
En la sede Barcelona de la Unillanos por lo menos hace 45 años existe una escultura cuyo origen fue uno de los imponentes árboles que estaban antes de la construcción de las edificaciones fundadoras del campus.
Por idea de alguien la pieza -tronco y raíz- con llamativas exóticas formas como adorno la dejaron sobre muro de concreto en sitio estratégico adyacente a las iniciales dependencias administrativas.
Durante el proceso de transformación de la primera obra artística a campo abierto que tuvo la universidad durante años intervinieron primero el sol y las lluvias, después inquietas creativas manos estudiantiles.
Un sencillo ejercicio de memoria para saber quiénes practicaron las espontáneas intervenciones al bien histórico, originó los siguientes recuerdos de testigos presenciales que para entonces eran estudiantes.
Dijo Francisco Pacho Sandoval R. –Médico Veterinario Zootecnista –MVZ-: “Escultura de la Sayona, personaje mítico de la llanura, en raíz de algarrobo, grabada con formón y maceta por varios estudiantes. Vi a Jairo Rocha de MVZ, año 87”.
Por su parte Guillermo González R. dijo: “Jairo Rocha no trabajó en esa escultura, él jugaba fútbol. Ahí trabajaron Luis Alfonso González R. (Ingeniero Agrónomo) y Fernando Rocha Médico Veterinario y Zootecnista”. Según Víctor Hurtado N., fue Fernando Rocha quien hizo sus aportes.
La anterior información permite saber la especie vegetal, también que es alegórica a femenino espanto llanero. Posible puede ser que los empíricos escultores usaron navajas para labrar las formas del bien cultural.
Dado el alto riesgo de deterioro en 2009 la patrimonial obra fue traslada del sitio en donde a la intemperie estuvo por tantos años, allí en el que por acciones naturales y antrópicas tomó la forma que hoy tiene. El nuevo lugar cubierto fue la plazoleta que hay entre la biblioteca Jorge Boshell y el auditorio Eduardo Carranza F.
Por encargo el artista Ismar González le practicó mantenimiento técnico y la ubicó sobre el pedestal metálico en el que reposa. La gestión estuvo a cargo del área de Cultura de Bienestar Institucional. Esta crónica se ilustra con imágenes de la patrimonial escultura unillanista en el año 2009.
La obra de arte natural y cultural -que por años fue un frondoso árbol silvestre que moró en los potreros en los que se construyó la sede universitaria- en la actualidad aunque es ignota su significación y por ello poco apreciada, inmóvil conectora es con los momentos de cuando la institución tuvo sede propia gracias al altruista espíritu de doña Fela Barrios. Por tanta carga la simbólica pieza vegetal es historia y es arte.
La palabra resiliente hace parte del tema propuesto por la UNESCO para el Día Internacional de los Monumentos y Sitios 2024. En la anterior narrativa sobre la añeja escultura unillanista se evidencia que en altos grados ha sido resiliente por todo lo soportado después de haber sido corpulento árbol de la villavicense ganadera hacienda Barcelona.
Desde donde está el monumento alegórico a la mítica Sayona prosigue siendo testigo presencial del devenir histórico de la Universidad de los Llanos.
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